Eras de un mundo tan perfecto, tan cálido, de brillantes noches de colores; aquellas donde prolongas tus alegrías, donde día a día, tus inmensos ojos, atrapan este cielo tan claro y azul. Eras de un mundo tan perfecto, casi diáfano, aquel que pintaste con tus pequeñas manos de cristal, que bordaste en dorados hilos en los que algún día me vi perdido, tratando de encontrar el dulce sabor en tus mejillas de fresa.
Eras de un mundo tan perfecto, tan divino, del cual iluso algún día soñó formar parte en su destino, y mírame ahora, con la mirada hundida en este suelo, desbordado en mi estupidez, me eh quedado con los brazos tendidos y el corazón en las manos ah las puertas de tu mundo, donde solo he de ser; una sombra más, un guardián, en tu oscuro laberinto de caídos.

.jpg)